Fórmulas para la simulación
Esta serie surge de la fascinación por cómo un constructo abstracto —una fórmula matemática— puede ser interpretado por un software de simulación, en tiempo real, para generar una representación visual de lo invisible. Este proceso no solo me revela un nuevo paradigma de visualización de datos, sino que también me lleva a cuestionar de cómo la creación artística puede convertirse en un territorio donde la precisión algorítmica y la reinterpretación o rematerialización de lo abstracto, se pueden entrelazar.
La elección de campos eléctricos como objeto para la simulación visual está ligada a las tensiones generadas en sistemas dinámicos por la interacción de polos opuestos o formas antagónicas de percibir el mundo. Existe una convicción generalizada de que cada punto de vista es el único acertado y correcto, Esto refleja un mundo cargado de tensiones ideológicas, políticas, morales y éticas que nos conduce hacia una polarización creciente, dando lugar a sistemas cada vez menos tolerantes e inflexibles; radicales.
La simulación de estos sistemas dinámicos se desarrolla en un marco de representación predeterminado y estandarizado: la isometría. Este enfoque busca un escenario o cámara oscura donde los poliedros, impresos en 3D y superpuesto a los nodos o puntos de encuentro de las lineas dinámicas, refuerzan la idea de lo inmóvil, lo inflexible, lo que no fluye y se solidifica en formas formas geométricas regulares.
Este proceso creativo delega, en parte, su desarrollo a algoritmos o sistemas autónomos, al igual que en la vida cotidiana, relegamos muchas de nuestras decisiones al algoritmo. En mi trabajo, intento que las fórmulas como el código fuente y el software que lo intérpretan generen una realidad acurada, estética, fina e inocente, casí como una trampa de hilos de seda que se teje con un propósito rigurosamente calculado.
En definitiva, esta serie busca, de manera irónica, evidenciar una realidad cotidiana: cómo caemos en la trampa de los social media, donde encontramos un modelo de vida estandarizado y estetizado al máximo. A través de ellos, permitimos que se manipulen —mediante trampantojos— nuestras formas de pensar, nuestro yo político, nuestro yo social, y nuestra capacidad de determinación: la de ser diferentes, la de pensar de manera distinta, la de vivir en y para la diversidad. El objetivo es construir un campo para el entendimiento, la tolerancia; es decir, un espacio para la convivencia y para la paz.